Innovación solar para el futuro energético de Costa Rica
Costa Rica explora soluciones innovadoras como la energía solar flotante. Una apuesta estratégica que combina innovación, sostenibilidad y seguridad energética. Descubre cómo esta tecnología puede transformar el futuro de los sistemas eléctricos.
Paneles fotovoltaicos en Guanacaste. © GIZ/Andrés Domian Astorga
Costa Rica ha sido históricamente un referente en energías renovables. Sin embargo, en un contexto de creciente variabilidad climática y presión sobre los recursos hídricos, el país enfrenta el reto de diversificar aún más su matriz energética sin comprometer sostenibilidad, seguridad ni competitividad.
En este escenario, iniciativas como el Proyecto ACCIÓN Clima III están impulsando la exploración de soluciones innovadoras que permitan fortalecer el sistema eléctrico nacional. Uno de los enfoques prometedores: la incorporación de nuevas tecnologías solares, como la energía solar flotante.
Impulsando la transición energética desde ACCIÓN Clima III
ACCIÓN Clima III es una iniciativa de cooperación internacional que busca apoyar a países en la implementación de medidas concretas para mitigar el cambio climático. En su componente energético, el proyecto se enfoca en promover tecnologías limpias y eficientes, fortalecer capacidades técnicas e institucionales, y apoyar la toma de decisiones estratégicas basadas en evidencia.
En Costa Rica, este trabajo se traduce en el acompañamiento a actores clave del sector energético, como al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), para evaluar nuevas alternativas de generación renovable que complementen las fuentes ya existentes.
Energía solar en Costa Rica: avance y oportunidad
Aunque Costa Rica cuenta con una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, basada principalmente en generación hidroeléctrica, la energía solar ha ganado protagonismo en los últimos años.
Su crecimiento responde a varias necesidades:
- la diversificación de la matriz energética,
- la reducción de la dependencia hídrica, especialmente en períodos de poca lluvia o sequía,
- y mayor resiliencia frente a eventos climáticos extremos.
El contexto actual, marcado por fenómenos como El Niño y cambios en los patrones de precipitación, hace aún más evidente la importancia de integrar fuentes complementarias como la solar, que pueden generar energía en momentos donde la hidroelectricidad se ve limitada.
Energía solar flotante: innovación estratégica para Costa Rica
En línea con estos desafíos, ACCIÓN Clima III está apoyando la valoración de tecnologías emergentes, entre ellas la energía solar flotante (floating solar), una solución que consiste en instalar paneles fotovoltaicos sobre superficies de agua, como los espejos de agua de los embalses.
Esta tecnología no solo representa una innovación técnica, sino una oportunidad estratégica alineada con las necesidades del sistema eléctrico costarricense, tal como lo plantea el Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2024–2040 del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Esta tecnología ofrece múltiples beneficios, entre ellos:
- Aprovechamiento de infraestructura existente: permite utilizar los espejos de agua de embalses sin requerir nuevos terrenos.
- Mayor eficiencia energética: el efecto de enfriamiento del agua mejora el rendimiento de los paneles solares.
- Reducción de evaporación: contribuye a la conservación del recurso hídrico, especialmente relevante en contextos de sequía.
A nivel global, la tecnología solar flotante ha mostrado un crecimiento importante, posicionándose como una alternativa estratégica en países con alta densidad poblacional o limitaciones de suelo disponible.
Intercambio de experiencias y charla buenas prácticas tecnología solar fotovoltaica con expertos internacionales. © GIZ/Andrés Domian Astorga
Sinergias con la hidroelectricidad: más que compartir espacio
Uno de los aspectos más estratégicos de la energía solar flotante es su capacidad de integrarse directamente con la generación hidroeléctrica, creando sistemas híbridos que maximizan el uso de los recursos disponibles.
En el caso de Costa Rica, donde los embalses hidroeléctricos son una pieza central del sistema eléctrico, esta integración permite:
- Uso dual del recurso hídrico y energético
Los embalses dejan de ser únicamente reservas de agua para generación hidroeléctrica y pasan a ser también plataformas de generación solar, multiplicando su valor energético sin alterar su función principal. - Gestión complementaria de la generación
La energía solar produce principalmente durante el día, mientras que la hidroelectricidad puede regularse según la demanda. Esto permite una operación coordinada, donde la energía solar reduce la necesidad de turbinar agua en horas de sol, y el recurso hídrico puede conservarse para momentos de mayor demanda o menor generación solar. - Mayor flexibilidad y resiliencia del sistema
Esta combinación facilita una gestión más eficiente del sistema eléctrico, especialmente en contextos de sequía o variabilidad climática, al optimizar el uso del agua almacenada. - Optimización de infraestructura existente
Al ubicarse en embalses ya conectados a la red, los proyectos de solar flotante pueden aprovechar las líneas de transmisión existentes, los accesos e infraestructura operativa, y las capacidades técnicas ya instaladas. Esto reduce posibles nuevos costos y acelera la implementación de nuevos proyectos. - Beneficios ambientales adicionales
La cobertura parcial del embalse puede reducir la evaporación del agua y limitar el crecimiento de algas, contribuyendo a una mejor gestión del recurso hídrico.
Trabajo en campo: conocimiento aplicado a la realidad nacional
Como parte de este proceso, durante el mes de marzo de 2026 se llevó a cabo una visita de campo en Costa Rica con la participación de consultores internacionales de alto nivel:
- Fraunhofer Institute for Solar Energy Systems, uno de los centros de investigación en energía solar más importantes del mundo,
- y Ecovision, empresa especializada en desarrollo y asesoría de proyectos fotovoltaicos.
Durante la visita, se analizaron distintos sitios con potencial para implementar proyectos de solar flotante. Este trabajo permitió conocer las características específicas de los embalses, identificar condiciones técnicas, ambientales y operativas, y evaluar posibles limitaciones y desafíos para la implementación. Este tipo de análisis en sitio es clave para traducir el potencial teórico en proyectos viables y adaptados al contexto local.
La visita técnica culminó con un taller de intercambio y retroalimentación, en el que se abordaron aspectos clave como:
- fundamentos y buenas prácticas en proyectos de solar flotante,
- operación y mantenimiento de sistemas fotovoltaicos, tanto flotantes como terrestres,
- y recomendaciones técnicas para estructurar pliegos de licitación y futuros proyectos.
Estos espacios permiten no solo transferir conocimiento, sino también fortalecer capacidades locales y alinear criterios entre actores del sector.
Tránsito hacia un futuro más renovable
La incorporación de nuevas tecnologías como la solar flotante representa una oportunidad concreta para que Costa Rica continúe liderando en energías renovables, adaptándose a los desafíos del cambio climático.
El trabajo apoyado por ACCIÓN Clima III demuestra que la transición energética no solo depende de grandes decisiones, sino también de procesos colaborativos, análisis técnico riguroso y exploración de soluciones innovadoras.
En un contexto donde la sostenibilidad y la resiliencia son cada vez más importantes, iniciativas como esta marcan el camino hacia un sistema energético más diversificado, eficiente y preparado para el futuro.
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