La conectividad biológica en el centro de la nueva estrategia de conservación de polinizadores en la península de Nicoya

Veinticuatro familias y dos corredores biológicos serán los ejemplos pioneros de prácticas amigables con los insectos polinizadores en la región de la Península de Nicoya, en las provincias de Guanacaste y Puntarenas de Costa Rica. 

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Mildred da la bienvenida al agregado local del programa en su finca orgánica en la comunidad de Matambú, península de Nicoya. © GIZ

Mildred trabaja diariamente en su finca orgánica en el pueblo de Matambú. Rodeada de arbustos en flor y bajo la sombra del rosado ahumado de los carao y de los cortés de brillante amarillo en una calurosa tarde de marzo, sus hijas y su juguetón cachorro la siguen a todas partes mientras ella revisa sus plantas. Unos días cosecha, otros siembra.  

De vez en cuando llegan grupos de turistas a su finca para escuchar atentamente sus explicaciones sobre el ir y venir de los pájaros y las abejas y lo que se debe y no se debe hacer en la producción orgánica local. También sus hijas escuchan la sabiduría de su madre. Mildred, desde que heredó sus tierras de sus abuelos, asumió la tarea de construir su propia finca con la naturaleza como eje central.

Como Mildred, muchos productores de Guanacaste, independientemente de si son grandes o pequeños, aprenden de generación en generación esta forma de vivir en estrecha relación con la naturaleza y la agricultura sostenible. Hoy, familias, líderes comunitarios y funcionarios gubernamentales decidieron poner a la naturaleza en el centro de su nuevo desafío: proteger a los polinizadores que mantienen la prosperidad de su producción y la riqueza de sus ecosistemas. ¿Cómo lo están haciendo? Mediante la conectividad biológica.

A través del proyecto “Acción regional para mejorar la protección de los insectos polinizadores y los servicios de polinización en América Latina (Poli-LAC)” en Costa Rica, las comunidades locales de Guanacaste tienen el propósito de construir una red de fincas, espacios públicos y reservas naturales que fomente la conectividad biológica en la región y permita que las especies polinizadoras prosperen.

Con la clara meta de proteger la biodiversidad y apoyar la sostenibilidad, las familias agricultoras de 24 zonas agrícolas de la península de Nicoya acordaron introducir prácticas amigables con los polinizadores promovidas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), su Dirección Nacional de Extensión Agrícola y el Área de Conservación Tempisque del Sistema Nacional de Áreas de Conservación del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE).

La tecnología, la integración de los recursos vegetales y florales, el manejo del suelo, la coexistencia saludable entre especies y la regeneración de los ecosistemas para la protección de los insectos polinizadores en cultivos como el melón, el mango, el cacao, el café, la caña de azúcar, el maíz, los árboles frutales, los cítricos y otras actividades que incluyen apicultura y ganadería, son algunas de las prácticas seleccionadas.

Para elegir cuáles prácticas se implementarán en cada lugar, los agricultores y el personal experto en apoyo técnico evaluarán su idoneidad en función del papel que desempeñan en la conectividad ecológica de la región, con base en la estructura territorial que brindan los nueve corredores biológicos del Área de Conservación Tempisque.

Dado que la protección de los polinizadores no se limita a los agricultores, el programa trabaja en estrecha colaboración con líderes comunitarios y funcionarios de los gobiernos locales para crear un plan estratégico que integre prácticas amigables con los polinizadores en los corredores biológicos —incluidos espacios públicos, infraestructura verde y áreas naturales— y adquirir y desarrollar herramientas que permitan aplicar en mayor escala las medidas y crear un efecto multiplicador en la región.  

La estrategia de conectividad biológica existe dentro de un contexto. En Guanacaste muchos productores consideran que proteger la biodiversidad no es solo una idea, sino un estilo de vida y una responsabilidad. Ya sea que el trabajo se realice en una finca, un área pública o una reserva dentro del corredor biológico, al igual que Mildred y sus hijas la región está comprometida a contribuir al desarrollo de un ecosistema próspero para los insectos polinizadores.

El proyecto “Acción regional para mejorar la protección de los insectos polinizadores y los servicios de polinización en América Latina (Poli-LAC)” es una iniciativa conjunta del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de Costa Rica, implementada por GIZ con el apoyo de la Asociación Forever Costa Rica, en nombre del Ministerio Federal de Ambiente, Acción Climática, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear (BMUKN) con financiamiento de la Iniciativa Climática Internacional (IKI).